La mayoría de las empresas ha lanzado al menos un piloto de IA generativa. Sin embargo, pocas consiguen que esos pilotos se conviertan en servicios estables que usen cientos de personas cada día.
Qué separa un piloto de un producto
Un piloto demuestra que algo es posible; un producto demuestra que es sostenible. Para dar el salto hace falta una arquitectura de datos fiable, controles de seguridad y privacidad, un modelo de costes claro y un plan de adopción para los equipos.
Nuestra recomendación
Empezar por casos de uso acotados y medibles, definir desde el principio los indicadores de éxito y construir una plataforma común que permita reutilizar componentes entre proyectos.








